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Reseña: Festival Marvin 10

Reseña: Festival Marvin 10

Foto: @mackluna

Hay una línea que siempre está presente en una conversación acerca de la música independiente en México actualmente. Muchos la utilizan como escudo para justificar su falta de talento, compromiso o creatividad, pero eso no la convierte en un argumento falso. La frase dice más o menos así (con algunas variaciones): “Es que hacen falta foros, hacen falta medios…”

Considerando la situación económica, política y social que vivimos (sobrevivimos) en estos momentos, es muy cierto que es difícil crear desde cero un proyecto artístico, un medio de comunicación independiente o abrir un local que ofrezca opciones culturales y de entretenimiento. La falta de dinero, plataformas y la cacaraeada pero real violencia e inseguridad son sólo algunos de los factores que convierten la frase del párrafo anterior en una realidad muy pesada.

Es en momentos como estos que recurrimos a la valentía y al idealismo. Hay quienes manifiestan su inconformidad en contra de los paradigmas y los obstáculos buscando la forma de derrumbarlos o cambiarlos, y en el campo de la música independiente, el periodismo y la innovación podemos contar ya bastantes manos y cabezas trabajando en construir los caminos y generar arte y expresión con una identidad propia capaces de construir aparatos culturales que reflejen todo aquello que pueda llevar la etiqueta de “lo alternativo” o “fuera de lo convencional”, en favor del mejoramiento de la sociedad.

A veces, siendo parte activa de este campo, se puede caer en la desesperanza ante un panorama tan complicado. Y así mismo, suelen haber momentos y visiones que convocan a mantener la posición y continuar con el trabajo. Aquí viene una de esas historias, cuyo contexto es el aniversario número 10 de una revista llamada Marvin, con base en la Ciudad de México.

El festival.

La Roma y la Condesa, el refugio elegido por la música independiente, su bunker por excelencia desde hace más o menos una década. Colonias hermanas y tradicionales del Distrito Federal, albergan ahora las oficinas de todo, sus locales comerciales han adoptado la terminación “ría” en sus nombres, y es uno de los puntos de la Ciudad donde es virtualmente imposible encontrar un maldito lugar para estacionar tu auto. También, contienen los bares, restaurantes, cafeterías, antros, discotecas (¿aún se usa esa palabra?) donde cada semana se presentan las bandas de vanguardia, y también las que buscan una oportunidad para ubicarse dentro del gusto del público, de los medios, y de los promotores y disqueras.

La revista Marvin, decidió festejar sus 10 años de existencia realizando un festival en 10 diferentes puntos de la Roma-Condesa, en los cuales se presentaron muchos músicos mexicanos y unos cuantos extranjeros. Había que abarcar un radio de unos cuantos kilómetros para sacar el mejor provecho del festival, pero valió la pena la experiencia.

Desde las 3 de la tarde, comenzó la travesía. El calor insoportable que últimamente nos ha azotado también estaba ahí, haciéndonos a todos rogar por puntos de hidratación. Canalizando las fuerzas mentales y físicas, emprendí la ronda musical con mis compañeros.

Del Caradura al Sátiro, luego al Tokyo Pop, todo fue combinar varios días de tocadas en uno solo. Los asistentes caminaban de un lado a otro, en pequeños grupos, adornados con las coloridas pulseras requeridas para el acceso a los lugares. Ninguna banda se pudo quejar por falta de público, cada una tuvo su propio séquito siempre.

La presentación de Apolo es lo primero que destacaría. Entré a verlos guiado por recomendaciones y buenas reseñas, y con una curiosidad legítima. El Tokyo era un horno en ese momento, y en el escenario sonaba una versión muy buena del sonido que creó Led Zeppelin , y que más recientemente hemos escuchado de bandas como Wolfmother. Por supuesto que el cabello largo de los integrantes de la banda de Chihuahua no era un lujo, era un requisito. Durante unos 45 minutos de gritos, saltos y castigo a las cuerdas, los oídos se llenaron de adrenalina y propiciaron un mar de cabezas agitándose y de manos emulando baquetas. Los solos de guitarra eran un completo abuso al instrumento; acto siempre grato presenciar en vivo. De esta primera impresión, concluyo que Apolo es muy sólido, y recomiendo utilicen sus obras como dosis de rock duro. Siempre son necesarias.

Se sentía bien estar ahí y armar las rutas e itinerarios con base a las horarios que venían impresos en nuestros mapitas. Sentirte dueño (o por lo menos parte) de la Ciudad de vez en cuando es muy lindo. Recorrer las calles más con emoción que con prisa o miedo también.

Si me preguntan por una buena banda mexicana actualmente, mi respuesta inmediata es URSS Bajo el Árbol, y llegó el momento de verlos ese día. Ya había iniciado su set mientras esquivaba sudorosos cuerpos para acercarme lo más posible al escenario, y desde afuera se notaba su presencia. Muchos estaban parados, simplemente perplejos, haciéndose muchas preguntas, me imagino yo. Su carrera corta pero como de transbordador espacial los ha hecho atraer miradas y oídos por todas partes. Verlos en vivo es ya algo memorable y digno de repetición. Ver a Samuel (vocalista), abajo del pequeño escenario, gritando de frente al público, mientras la banda inundaba con su música, fue para mi como presenciar el nacimiento de algo grandioso. Coincidí en ese momento en sentirme conmovido por la música, todo fue una catarsis en acción. Me vi reflejado en el escenario y me sentí parte de la atmósfera sonora. Había total comunión entre los asistentes y lo que vieron, que para muchos fue algo nuevo. Realmente nos hicieron sentirlos, y por ello me siento agradecido. Al terminar, todos los comentarios fueron elogios. Para mí, estar ahí representó una inyección de sangre caliente a las venas.

Las tocadas sucedían por todos lados con intermedios de caminatas largas, pero el ánimo nunca decayó. Aplaudo este gran esfuerzo, hecho bien y lealmente, con intenciones buenas, vaya. Felicito a la organización y a la Marvin.

Puede que hagan falta foros, hagan falta medios, pero es claro que no hacen falta personas. ¿Qué podemos hacer para cambiar y mejorar? Tal vez recurrir a la valentía…

Galería de fotos hechas por @mackluna, @rokaazul y @The_Linares:

No soy tan flashy

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Comentarios

Un comentario

  1. PORQUE LAS FOTOS DE FURLAND, SALEN DE CABEZA????

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